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-La Dama Antigua-

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-La Dama Antigua-

Mensaje por Rëhira el Vie Mayo 06, 2016 5:50 pm




Quien hoy día es La Dama Antigua tiempo atrás no fue más que una simple muchacha. Nunca antes se habló de su historia, ella nunca permitió que se contara y saliera a la luz... hasta ahora.
Este post esta dedicado a Amanda Jaled Davenport Stand. Aquí descubrirás la historia tras el apodo Rogue y, si lo permite, de su afamado Titulo La Dama Antigua, descubrirás que dentro suyo guarda mucho sufrimiento, rencor y odio. En esta historia podrás conocerla a fondo; no desde que fue creada pero si desde que se unió al Clan Kolmainsus.
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Re: -La Dama Antigua-

Mensaje por Rëhira el Vie Mayo 06, 2016 6:20 pm

I.



Apenas distinguía lo que tenía en frente, para ella todo era color verde y marrón abajo mientras que celeste y blanco se encontraba arriba, cuando alzaba perezosamente la mirada. Ni siquiera podía distinguir el rostro de su salvador. Apenas pudo notar un movimiento de la cabeza de éste antes de que todo fuera negro a su alrededor, perdiendo la conciencia.

El sabor a sangre fue lo que la despertó de aquel sueño profundo. Muy despacio, y a su pesar, abrió los ojos cerrándolos en el momento en que la luz entró por ellos haciendo que le escocieran por unos instantes. Nuevamente hizo el intento, esta vez los mantuvo abiertos hasta que se acostumbraron a la claridad. Lo primero que invadió su cabeza fueron dos simples palabras ¿Dónde estoy? Frunció el ceño al sentir que su cuerpo se encontraba cómodamente posicionado sobre una cama y al ver el dosel del esta misma.

- Por fin despiertas – hablo una voz que penetró por sus oídos para alojarse en su cabeza por un largo tiempo repitiendo las palabras.
- ¿Al Fin? – pregunto entonces sintiendo sus labios pastosos y su garganta seca, aunque el sabor a sangre aún estaba impregnado en sus papilas gustativas.
- Estuviste fácil una semana sin responder a estímulos – sintió pasos más no podía ver de dónde venían – Ten, toma. Es agua – una mano apareció en su campo de visión sosteniendo un vaso de cristal que contenía aquel líquido transparente.

Amy lo tomó dubitativa, su mano temblaba por la poca fuerza que tenía. Acercó despacio el vaso a sus labios y dio varios tragos cortos que le fueron dando pocas energías, una vez saciada su sed y limpiado el sabor a sangre de su boca, Amy tendió la mano dándole el vaso al desconocido. Entonces alzó la cabeza y se dio el lujo de inspeccionar el lugar: Un cuarto grande de paredes color rosa pastel con un hogar, cuadros, una mesa extensa pegada a una de las paredes y una silla arrimada a ésta, mientras que un acogedor sofá de tonalidades claras se encontraba en el otro extremo. Una gran ventana que daba a un balcón dejaba que la luz del sol matutino entrara a la alcoba iluminando cada rincón del lugar. Fue en aquel  reconocimiento que se cruzó la figura de un hombre parado a no más de tres metros de donde ella se encontraba; sus verdes ojos se quedaron fijos en los marrones del desconocido.
- Soy Barak. Barak Kolmainsus – Se presentó el desconocido que dejo de serlo - ¿Tú quién eres? –
- Amy – le respondió instantáneamente haciendo mención únicamente a su apodo.
- ¿Amy? – Preguntó entonces Barak con tranquilidad, aún estaba en el mismo lugar - ¿Así nomás? ¿Sin segundo nombre o apellido? –
- Amanda Jaled Davenport Stand, pero prefiero simplemente Amy  - le contestó algo fría y altanera, pero rápidamente tomó su compostura natural. -¿Cuánto… cuánto tiempo paso?
- Una semana fácil – le volvió a recordar el hombre – fue un milagro la verdad el que estés viva, tenías poca sangre corriendo dentro de tu cuerpo, la mayoría se encontraba repartida en todo el campo de batalla. Todos pensaban que no resistirías, a excepción de yo que creía fervientemente que si te recuperarías – una perlada sonrisa apareció en el rosto del Barak.

Amy entonces volvió el tiempo atrás en su cabeza, recuerdos que aun latían fuertemente en su mente, lo que hizo que cerrara los ojos con fuerza para abrirlo y ver que el hombre ahora estaba más cerca y con el rostro cambiado: donde había sonrisa ahora había una mueca y en su semblante ya no había un brillo de ‘felicidad’, por así decirlo, si no que de preocupación.
- Estoy… bien – dijo entonces para tranquilizar al hombre, se miró los brazos y pudo notar  cortaduras repartidas en todos ellos, algunas con sangre coagulada y otras aun con sangre fresca.
- Ven, te llevaré al baño para que puedas limpiarte – le dijo entonces mientras le ayudaba a levantarse, aun llevaba la misma ropa con la que había luchado, o bueno lo que quedaba de ella ya que estaba completamente rotosa y sucia, llena de sangre, su sangre, y tierra.

Soltó el aire al sentir dolor en todo su cuerpo, ni caminar podía por lo que se sintió completamente estúpida y avergonzada cuando Barak la cargo entre sus brazos aun estando ella completamente sucia y se encamino hacia el baño. En el recorrido pudo ver miles y un cuadros colgados en las paredes oscuras de los pasillos como también armaduras y alguna que otra estatua. La gente que pasaba por al lado de ellos los miraba fijamente, sobre todo a Amanda quien se trataba de esconder lo más que podía.

- Valla, despertó – dijo una voz femenina cuando Barak entro al baño aun teniendo a Amy - ¿Qué no puede caminar por si misma? – preguntó fría.
Al escuchar aquello Amy alzó la mirada y observo a la mujer que tenía en frente: Tez morena, ojos oscuros como también lo era su largo y ondulado cabello. Volvió a alzar la mirada y se encontró con que la desconocida la observaba atentamente, aunque aquello parecía más una mirada amenazadora que otra cosa.

Barak rió y ambas muchachas enarcaron una ceja.

- Tranquila Aída, recién despierta y aun no tiene la suficiente fuerza para mantenerse en pie – le explicó tranquilamente el Ángel mientras le sonreía a la mujer – Además – dio un paso hacia delante acortando la distancia, su voz se volvió más baja y ronca – solo tengo ojos para ti –

Amy carraspeó y apenas hizo un movimiento, quería bajar, se sentía incomoda en aquella situación tan íntima y personal en la que obviamente ella no tendría que estar formando parte en aquellos momentos. Barak volvió a reír y clavó sus oscuros ojos en Amy dedicándole una perlada sonrisa antes de apoyarla en el piso y entregársela a Aída, quien se colocó a su lado para mantenerla en pie.

- Como sea, las dejos – se despidió el hombre antes de darse la vuelta y salir del lugar.

Allí  solo estaban Aída y la híbrida. Ambas se quedaron mirándose la una a la otra por un prolongado tiempo hasta que la Kolmainsus decidió comenzar su tarea. Despojó de aquellos harapos, porque ropa ya no era, a la muchacha y la guio hacia una enorme bañadera llena de agua caliente, aromatizadores y sales; Amy no quiso esperar y dejó que la metieran siendo ella misma la que metió inclusive la cabeza debajo del agua.

Entonces surgió efecto. Con total rapidez, una vez que el cuerpo de Amy tocó el agua, las heridas empezaron a desaparecer una por una quedando únicamente las más profundas y graves, solo que éstas a medio curar. Cuando salió de la bañera se sentía completamente nueva y restaurada, no necesitaba hacer reposo alguno, el dolor había desaparecido como también las mayorías de las heridas y Aída no lo podía creer. La Kolmainsus le extendió un vestido blanco ya que vio que Amy no se veía en la necesidad de ayuda, la híbrida lo tomo entre sus manos y se lo colocó más rápido de lo que su compañera lo esperaba, literalmente la castaña radiaba.


∘-∘-∘-∘-∘-∘


- Ellos son Kadmiel y Camila – desde lejos Aída iba presentándole a Amanda a toda persona que aparecía en el campo de visión de la muchacha.  La pareja que estaba entrenando detuvo sus quehaceres para alzar la mano y saludar a ambas mujeres.

>Nazir, Raanan, Adamit, Batsheva, Calanit, Shoham, Kadmiel, Camila<  demasiados nombres para Amanda, pero de a poco iba acordándose de ellos. Entonces vio como una muchacha que aparentaba su edad ( 17 años) se acercaba a ambas con una gran sonrisa. Era alta, de tez morena y oscuro cabello pero sus ojos claros eran los que resaltaban, al igual que sus perlados dientes. Aída rio por lo bajo y se detuvo cuando la desconocida estaba cerca.

- Amy, ella es Anaximendra. Ana ella es… -
- Si, ya sé quién es – le interrumpió la morena con total tranquilidad mientras escrutaba a Amanda con la mirada. – Tu nombre va de boca en boca. – Le dijo al fin clavándole la mirada y dedicándole una sonrisa.

Amy sonrió apenas un poco, estaba algo avergonzada ¿Cómo podía ser que ya todos la conocieran? Ella, una muchacha tranquila que prefería pasar inadvertido por los lugares antes de ser el centro de atención, algo que estaba siendo en esos momentos.

- Tranquila, no pasa nada malo con respecto a eso, son cosas buenas. Incluso halagadoras hacia tu persona – habló Ana nuevamente.

Amanda la volvió a mirar y le sonrió esta vez más  abiertamente, sin saber que en un futuro cercano las dos mujeres que tenía al lado serían sus más confidentes amigas y quienes marcarían su vida.

Las tres siguieron caminando, exactamente Amy no tenía idea a donde la estaban dirigiendo pero ella las seguía, prefería eso a quedarse sola vagando por los pasillos. Entonces las tres se detuvieron frente a una gran puerta al final de un pasillo completamente iluminado por la luz de afuera, todavía era la mañana el sol aún no había llegado a su cenit. La estructura era alta y oscura, parecía ser extremadamente pesada, aun humano común lo hubiera aplastado pero a ellas no, no por el simple hecho de que eran más que humanas. La gran puerta tenía tallada extrañas figuras que pronto tuvieron forma: cabezas de Dragones, y debajo de estas un conjunto de letras raras que enseguida flotaron en el aire frente a los ojos de Amy para forma diversos nombres, solo uno reconocía.

- Bien, aquí entras tu sola – habló Aída mirando a Amy.
- Nos veremos luego – Anaximendra le dedicó una gran sonrisa a Amanda antes de emprender su caminata con Aída, ambas desapareciendo en una esquina.

La híbrida tragó saliva ¿Qué había detrás de la puerta? No podía ser nada malo, no, después de todo Anaximendra le había dicho que más tarde la iban a ver, por lo que la muerte quedaba completamente descartada de su lista de ideas. Tomo aire y alzó el brazo con la palma cerrada en forma de puño para poder golpear la puerta. >Entra< habló una voz en su mente, la muchacha se tomó un minuto para toma r coraje y valor antes de abrir la puerta y entrar a la iluminada estancia.

La puerta se cerró atrás de ella mientras que al frente de sus ojos se encontraba tan solo una extensa mesa con once sillas, diez de ellas ocupadas por diez seres de los cuales solo reconocía a uno: Barak.
- Bueno días Amanda – Habló una mujer, la que estaba parada en ese momento. Era de estatura media, pálida piel que le trasmitía una sensación de frío a la muchacha, negra, brillosa y larga cabellera lacia e hipnotizantes y atrapantes ojos azules.

Ella no respondió, tan solo observó a los desconocidos uno por uno hasta volver a la mujer que le había hablado unos minutos antes. Ésta sonrió de lado y extendió un brazo para señalarle la silla vacía que se encontraba en la punta de la mesa. Por unos segundos Amanda se había olvidado de cómo caminar pero reaccionó cuando un gruñido resonó en el lugar, no sabía de donde venía pero fue lo que le hizo caminar hasta la mesa y tomar asiento.
- Mi nombre es Asha – se presentó la mujer de negro cabello – ellos son Elrath, Malassa, Shalassa, Arkath, Sylanna, Ylath, Koue, Ledroit y Barak – cada quien fue asintiendo en forma de saludo hacia la dama no bien su nombre era pronunciado, a excepción de Koue y Ledroit que únicamente gruñeron por lo bajo – Juntos formamos el Concejo Dragónico, donde debatimos entre todos las prioridades del Clan, como a su vez otros asuntos, tales como el tuyo. –
- ¿Mío? – preguntó  la castaña por lo bajo intentando no ruborizarse.
- Amanda, bien sabemos que tú eres una Híbrida, una creación y que en tu sangre corren muchas razas y especies. Ahora déjame decirte que una de esas razas es la Kolmainsus, mi sangre y la que todo perteneciente a este clan posee, la cual está en segundo lugar, por así decirlo, después del ADN base que te conforma – Asha cayó mirando a Amanda con total tranquilidad, esperando a que la muchacha adquiriera y procesara toda la información que en apenas menos de dos minutos se le había dado. – Desde que supimos de tu existencia no dejamos de observarte, viendo como cada día crecías más y más fuerte adquiriendo nuevas sangres que tu creador te iba proporcionando. Durante aquellos años debatimos muchas cosa, no sabíamos si dejarte vivir, matarte aun cuando eras una pequeña o ir y matar a tu creador y nosotros mismos criarte como una Kolmainsus. Tratar de elegir entre una opción nos tardó tanto que no nos dimos cuenta lo rápido que paso el tiempo hasta verte como lo sos ahora, por lo que ya no teníamos otra opción, teníamos que elegir deprisa.
- Lo que mi madre aquí está intentando decirte jovencita – Fue el de dorada y brillante cabellera el que habló interrumpiendo a su madre para ir directamente al grano, ya el resto seguramente se lo contaría otro miembro del Clan, ahora no había tiempo para darle vueltas al asunto – es que decidimos hacerte una más de nosotros, que seas un miembro del Clan Kolmainsus – Elrath clavó sus dorados ojos en los verde de la mujer – Amanda, ¿Quieres ser una Kolmainsus? –

La susodicha no habló en el momento si no que más bien se tomó su tiempo para responder, tenía que procesar la información. Miró a los allí presentes uno por uno, quedando un largo rato con la vista clavada en Barak quien se la sostuvo sin pestañar. El morocho sonrió casi imperceptiblemente dándole fuerzas a Amy para que eligiera la opción correcta. Entonces aparto la mirada para clavarla en Asha, levantó el mentón, se enderezó y colocó sus manos sobre las piernas; la decisión estaba tomada y no la iba a cambiar por nada en el mundo.
- Si – respondió con voz clara y en un tono que pudo ser escuchados por los diez seres que estaban en la sala.

Asha sonrió abiertamente, complacida por la elección que había tomado la recién llegara. Alzó ambos brazos aun sonriéndole a Amanda.
- Bienvenida seas Amanda – Le dijo con total alegría la líder del Clan antes de bajar los brazos y mirar a Elrath – Pueden retirarse. –


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Re: -La Dama Antigua-

Mensaje por Rëhira el Vie Mayo 06, 2016 7:39 pm

II.


El pasillo era uno de los más iluminados que había en todo el castillo, no solo por sus blancas paredes y blancas baldosas sino que también por la luz de afuera que entraba por el inmenso ventanal el cual daba hacia uno de los tantos patios internos. La muchacha caminaba lento, apreciando la gran vista, sus ojos clavados en el horizonte, más allá del desierto de Sahaar, brillaban ante tanta majestuosidad.
- El desierto de Sahaar – Esta vez la muchacha clavó la vista en el reflejo que estaba atrás del suyo y sonrió - ¿Hermoso verdad? –
- Traicionero más bien – dijo antes de voltearse y mirar a Barak a los ojos con una gran sonrisa - ¿Qué haces por aquí? – le preguntó.
- Me asignaron como tu profesor. Yo seré, por así decirlo, tu mentor. – se encogió de hombros  clavándole su oscura mirada.


∘-∘-∘-∘-∘-∘


Tuvieron que esperar a que el polvo se volviera a asentar para poder ver como la pared había quedado con un enorme cráter de alrededor de 100 centímetros de profundidad y a la castaña intentando levantarse del suelo con heridas sangrantes, algunas profundas otras superficiales. La mujer abrió un ojo y clavó su verde mirada en el hombre musculoso que tenía enfrente, éste no tenía ni un rasguño y apenas una gota de sudor le perlaba la frente. Su respiración era tranquila a comparación de la de Amanda que era entrecortada y costosa. Los ojos oscuros del hombre desprendían frialdad y seriedad, en ningún momento de la práctica emitió palabra alguna. Gondra se mantuvo quieto, esperando el próximo ataque de la nueva miembro.
- Barak haz algo – dijo entonces Aída viendo como Amanda era agarrada por el cuello y levantada a más de veinte centímetros del suelo aferrando sus delicadas y pequeñas manos en las musculosas y anchas muñecas de su oponente antes de ser soltada con total fuerza y brusquedad contra el suelo y siendo aplastada por uno de los enormes pies del gigante.

El Ángel miró de reojo a Koue quien sonreía abiertamente al ver a la recién llegada siendo aplastada por uno de sus subordinados. Se notaba a leguas que el hombre odiaba a la Híbrida y no lo disimulaba en lo absoluto. Entonces vio como Amanda era pateada y ésta se estrellaba con la rodilla de una estatua y caía al suelo ya casi sin energías. Gondra se dirigió hacia ella con el objetivo de terminar con aquello de una vez, dio un gran salto y acomodó su codo hacia abajo teniendo como blanco el pecho de la dama. Pero aquello no pudo ser ya que una fuerte ráfaga de viento lo desvió haciendo que su codo diera con el suelo creando un pequeño cráter.
- Ya Basta – dijo entonces Aída quien se encontraba de espaldas a Amanda, en una pose defensiva con un brazo completamente estirado y la palma bien abierta.

El Gigante miró a Koue quien tenía un gesto de desaprobación y a la vez enojo al ver que su subordinado no pudo acabar con lo que había comenzado. Cerró sus ojos y apretó los labios para soltar un pequeño gruñido.
- Escuchaste a la damisela Gondra – dijo con una fría voz antes de emprender camino – La próxima no habrá intervenciones – susurró cuando pasaba por al lado de Barak mirando hacia el frente, siendo seguido por Gondra.

Aída fulminó con su oscura mirada a Koue y lo siguió hasta que éste desapareció de la vista de todos. Fue entonces que se arrodillo y junto con Anaximendra, que se apresuró para llegar a donde se encontraban sus amigas, levantó a Amanda pasándose uno de sus brazos tras su cuello. La mujer del Aire miró a Barak algo ¿desilusionada? Si, puede ser, antes de irse del lugar muy lentamente.

Llegaron a la sala de los fuentones después de una lenta y casi eterna caminata. Allí donde había escalera era donde ambas mujeres cargaban a Amanda para hacer que no gastara energía de más.
- ¿Estas segura? – preguntó Anaximendra después de haber ayudado a Aída de despojar de la ropa a Amanda. Ambas mujeres se encontraban manteniendo a su amiga en la punta de uno de los piletones.
- Si, lo eh visto con mis propios ojos – Aída miró a Anaximendra  y con un fuerte Ahora ambas mujeres soltaron a la Híbrida quien cayó al agua.

Paso igual que la primera vez, no bien el cuerpo completo de Amanda se vio envuelto por el Agua, ésta actuó inmediatamente cerrando todas las heridas y limpiando tanto externa como internamente el cuerpo de la mujer renovándola completamente y llenándole de energía completamente. Fue entonces, después de unos dos minutos, que la mujer abrió ambos ojos bajo el agua y se impulsó hacia la superficie para poder respirar. Se sentía como nueva, no parecía que hace pocos minutos había sido derrotada por un enorme hombre musculoso que, literalmente, quería acabarla con su vida.

 Después de una hora de estar en el agua la mujer decidió salir y ponerse un largo vestido blanco que dejaba su espalda desnuda. Fue entonces que se dio cuenta que tanto Aída como Anaximendra estaban allí esperándola.
- ¿Por qué elegiste a Koue? – preguntó casi exigió Aída.
- No losé – le respondió Amanda con sinceridad mientras se sentaba en una de las sillas de las tantas mesas que había en el comedor esperando a que sea la hora de cenar.
- Gondra estuvo a punto de terminar con tu vida. Si no hubiera sido por Aída ahora no estarías aquí – Anaximendra fue la que habló esa vez, su voz estaba cargada de seriedad y preocupación.
- Ya, lo lamento – dijo entonces la Híbrida algo avergonzada.

El resto de la cena se pasó completamente en silencio, nadie volvió a hablar sobre el tema y mucho menos a comenzar una nueva conversación. Las tres estaban completamente hambrientas como para siquiera decir una palabra o despegar sus ojos de la comida, pero Aída lo hizo… ah sí, no bien terminó su plato alzó la cabeza para ver como Koue miraba fijamente a Amanda como si estuviera planeando algo.


Última edición por Rëhira el Vie Jun 10, 2016 7:35 pm, editado 1 vez
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Re: -La Dama Antigua-

Mensaje por Rëhira el Sáb Jun 04, 2016 5:43 pm

III.



- ¿Qué es este lugar? – preguntó La Hibrida a sus compañeras cuando se encontraron frente a una gran estructura.

Habían pasado semanas, tal vez meses desde que Amanda había decidido formar parte del Clan Kolmainsus. Durante ese periodo de tiempo a la joven se le entrenó en todo: desde las artes de la guerra, sigilo y espionaje, hasta el arte de la escritura, diplomacia y estrategia. Claro está también la instruyeron en el dominio de sus poderes que se fueron fortaleciendo cada vez más y más, teniendo gran apego a la magia, en especial a la Primordial.

Sus días siempre comenzaban iguales: se levantaba, arreglaba y se dirigía al Salón Comedor donde se encontraba con Aída y Anaximendra. Pero después el resto de la tarde era distinta. Siempre estaba con Barak, su mentor, quien únicamente le enseñaba el arte de la diplomacia, estrategia y manipulación de espadas, después el resto de las asignaturas , por así decirlo, las tenía con otros miembros.
- Ya verás – respondió Aída mientras se acercaba a la gran estructura.

Sin duda alguna era un lugar demasiado antiguo pero que parecía totalmente nuevo, como si hubiera sido ayer el día que lo terminaron de hacer y hoy fuera la inauguración. Estaba hecho de un material completamente negro que estaba iluminado por esferas gigantes de fuego azul que nunca se apagaba, si quiera cuando el viento soplaba o los grandes y poderosos chorros de agua, que caían por todo su diámetro desde la punta de arriba del todo cual fuente, le salpicaba.

Cuando llegaron a la puerta La Híbrida pudo ver unos garabatos marcados en ella. ‘Que tu alma sea tan pura y cristalina como lo es el agua que nace en la montaña’ rezaba la inscripción. Amanda frenó en seco, no podía creer lo que sus ojos veían; una ilusión, eso es lo que debía ser aquello que estaba frente a ella, debía de ser una clase de broma óptica que sus amigas le estaban haciendo porque era imposible aquello. Soltó el aire en un tiempo aun apreciando el lugar.
- No puede ser – dijo entonces. De entre todas las palabras que existían las únicas que salieron por su boca fueron esas.- Esto… esto es una broma ¿verdad? – miró a sus amigas fijamente, aun sorprendida.

Aída y Ana se miraron a los ojos después de observar atentamente la reacción de Amanda, y después soltaron una gran carcajada al unisón.
- Claro que no Amy – dijo entonces Anaximendra volviendo a ver a su compañera, mas tranquila.
- Pe… pe… pero es ultra mega archi difícil encontrarlo… ¿No que solo existía en las leyendas? – miró inquisitivamente a Anaximendra.
- En las leyendas de los humanos claro. – le respondió Aída – Solo se deja ver ante los ojos de pocos miembros. Tu eres la numero cinco – le explicó mientras se encaminaba hacia la puerta.

La maciza estructura se abrió sin siquiera ser empujada, dejando ver adentro una completa oscuridad. Una ráfaga de viento frío y húmedo vino desde el interior y dio completamente en los cuerpos de las tres jóvenes haciendo que un escalofrío le recorriera a cada una su columna vertebral. Las tres estuvieron por al menos un minuto afuera contemplando la oscuridad del interior antes de dar unos tres pasos y entrar. A sus espaldas la puerta se cerró.
- Bienvenida… – dijo entonces Anaximendra mientras unos fuegos azules se prendían sobre unos braceros de bronce bien pulido dejando a la vista una enorme estancia de suelo de mármol blanco y paredes azules con unos pilares también blancos que parecían bordear un pasillo. – Al templo de Shalassa -

Los ojos de La Híbrida brillaron mientras devoraba con estos todo el lugar. La verdad era fascinante, inigualable… no había palabra alguna en esos momentos que pudiera describir la hermosura del lugar. Entonces Amanda miró a sus compañeras con el ceño fruncido y éstas le devolvieron la mirada igual de confundidas.
- ¿Por qué estamos aquí? – preguntó entonces.
- Bien, aquí es donde pasaras el resto del tiempo hasta que aprendas el domino completo y perfecto del agua. Desmembraras al líquido como uno desmiembra un cuerpo muerto para encontrar todos y cada uno de sus secretos. – le respondió Aída al momento.
- Exacto – ahora Amanda miraba a Ana - No te podrás ir de aquí hasta que cumplas tu entrenamiento –
- ¿Qué? – Amanda abrió sus ojos completamente.
- Le hemos dicho a Asha como es que tu cuerpo se regenera completamente cuando está en contacto con el agua. Como es que tu recobras energía con tan solo tocarla dos segundos. –
- Eso le llamó mucho la atención no solo a ella sino que también a la mismísima Diosa Shalassa – le informó por último Anaximendra. – Ahora, si nos disculpas, tenemos que irnos. No tenemos permitido estar aquí por mucho tiempo. -
- Es verdad, las órdenes de Asha fueron claras. Te escoltaríamos hasta el templo y después nos iríamos. Así que… nos veremos dentro de un tiempo. Espero que sea poco – culminó Aída antes de abrazar a Amanda e irse a la puerta junto con Ana.
- Suerte –

La híbrida quedó mirando por lo menos un minuto y medio la puerta después de que sus compañeras se marcharan. ¿Y ahora qué? Se encontraba sola en un lugar que no conocía y que aparentemente estaba vacío. Giró sobre sus talones y empezó a caminar por la gran sala observando las estatuas que representaban a Shalassa en su forma dragonica y a otros seres mirad serpiente y mitad ¿humanos? Amanda enarcó una ceja antes de encaminarse por el pasillo que marcaban los pilares blancos. Iba a recorrer el templo.
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Re: -La Dama Antigua-

Mensaje por Rëhira el Vie Jun 10, 2016 7:44 pm

IV.



- Amanda – una voz se escuchó en el pasillo atrás de su espalda. Era de mujer pero no por eso guardo la calma, tan solo esperó un minuto y se volteó para después mirar a quien la llamaba.

∘-∘-∘-∘-∘-∘

 Habían pasado varias horas desde que sus amigas la habían dejado allí por lo que ella se dedicó a vagar por el lugar para conocerlo más. Aun no caía en la cuenta, sentía que tan solo se trataba de un sueño, después de todos solo un humano había llegado a entrar al templo y de él, o ella, se habían inventado grandes leyendas.
Durante su recorrido paso frente a muchas salas, todas iguales en cuanto a colores y adornos: Piso blanco, paredes y techo azul, cuadros que representaban distintos lugares de Ashan y otras dimensiones donde se podía ver sobre el lienzo paisajes con Agua o, de última, con niebla o nieve y, como no, estatuas en cada esquina que tenían forma de dragones acuáticos y seres que habitaban el agua.
Pero aquella, la última habitación, era completamente diferente. Para comenzar, todo, tanto piso como pared y techo, era de un blanco inmaculado, solo una alfombra del color del océano se extendía a lo largo de la sala siendo flanqueada por braceros de oro de contenían aquel fuego azul y pilares (también blanco) que se dispersaban a los flancos de la alfombra  en forma escalonada  (bracero, pilar, bracero, pilar…). Aun así, lo que más llamaba la atención era lo que se encontraba al final, a donde dirigía la alfombra: Una fuente enorme de lapislázuli que contenía tres enormes estatuas; una representaba a un lobo que se encontraba sentado al lado de un humano, una mujer para ser más exactos, que miraban hacia el frente, hacia la puerta como si estuvieran esperando la llegada de alguien, mientras que detrás de ellos dos se alzaba un inmenso y majestuoso dragón que apuntaba con el morro hacia las criaturas inferiores y clavaba su mirada en el suelo.
 Sus ojos estaban abiertos de par en par mientras se acercaba a la gran estructura, casi que corría para poder llegar antes pero se tenía que contener. De cerca todo se veía mejor, cada detalle, cada cincelada en la piedra que dejaba ver una obra maestra, todo estaba perfectamente hecho, sin un margen de error. De la boca del dragón descendía un chorro de agua que era depositada en un gran recipiente también de lapislázuli que rodeaba a las estatuas y en el cual nadaban peces con escamas plateadas, doradas y cobrizas, incluso algunos destellaban un color bronce.  No llevaba la cuenta del tiempo, pero sabía que había pasado mucho desde que llegó al Templo y apenas unos pocos minutos desde que encontró la habitación, donde tan solo se quedó para contemplar las tres figuras, asombrada.

Entonces dio un paso más y estiró el brazo, quería tocar el morro del dragón o incluso alguna de las otras dos figuras, necesitaba sentir la textura de la piedra, su temperatura pero algo la detuvo, era un sentimiento más que una persona… era la moral que le decía que no lo haga, que no debía hacerlo. Y fue por eso, solo por eso, que Amanda bajo la mano pero no la cabeza, sus verdes ojos estaban clavados en los del dragón, quien parecía sostenerle la mirada.
- Amanda – alguien la llamo por detrás, lo que hizo que saliera de sus pensamientos.
Era la voz de una mujer la que resonó en la sala, lo cual en cierto aspecto la alivió pero no por eso bajó la guardia o contuvo la calma. La dama le dio una última mirada a las tres estatuas antes de voltearse y mirar a quien la había llamado.
Se trataba de una mujer joven que no debía pasar los veintitantos años, pelo largo (el cual llevaba una parte recogido en una trenza y el resto suelto que caía por su espalda) y fino de un color castaño intermedio con alguna que otra mecha de color turquesa. Su piel era pálida y perfecta, parecía que llevaba puesto maquillaje tapando imperfecciones, pero no era así; y sus ojos… eran de un color turquesa tan brillantes y llamativos como también hostiles y fríos. Aun así, lo que le llamaba más la atención a Amanda era su vestimenta: parecía ser una armadura de guerra hecha con escamas de un color  celeste verdoso metálico.
La híbrida se quedó quieta mirando a la extraña, se mantuvo en silencio esperando a que la mujer se le acercara o volviera a hablar.
- Mi nombre es Irina –
- Irina Griffin – le corto entonces Amanda de repente al escuchar el nombre de la mujer.
Había escuchado hablar cosas sobre ella: Hija mayor de Slava Griffin, fue comprometida con el Duque Gerhart Wolf a la fuerza después de que el emperador Liam y el Ángel Uriel aparecieran como mediadores en una disputa entre su padre y el duque Wolf, y eso y mucho más sabía sobre la afamada Irina, solo que no sabía que ella había sido la única humana de toda Ashan en poder entrar al templo, no sabía que ella era la protagonista de todas las leyendas.
Irina sonrió de costado al ver que Amanda sabía su nombre y, seguramente, parte de su vida.
- Así es – dijo entonces Jubo sin quitarle la vista a su intermediadora – Por favor, sígueme- fue lo último que dijo con aquella voz tan tranquila y suave.
Esperó a que Amanda estuviera lo suficientemente cerca como para voltearse y emprender camino, saliendo de la gran sala. A sus espaldas la puerta se cerró.

∘-∘-∘-∘-∘-∘

Habían pasado como mínimo cuatro enorme salas y subido tres largas escaleras que iban en espiral, pero a Amanda no parecía importarle en lo absoluto, no estaba para nada cansada. Sus ojos verdes se paseaban por la decoración de los lugares por los que iban pasando, cada piso tenía una forma de decoración distinta: en uno habían estatuas únicamente en forma lobuna, cuadros en el cual aún se retrataba el agua (océanos embravecidos, mares calmos con barcos, lagos cristalinos con peces de diversos colores nadando en ellos, inmensas y majestuosas cascadas, en fin pueden hacerse a la idea), armaduras, braceros e incluso armas. En otro abundaban las estatuas con formas humanas como también de sirenas, con cuadros que representaban a bestias marinas y catástrofes ocasionadas por el agua. El tercer piso era el más raro: todas las paredes y techos eran de vidrio demasiado grueso, más bien representaban una pecera enorme ya que el agua corría sobre sus cabezas y a cada uno de sus costados, y en ella se podían ver diversas criaturas de un tamaño que iba desde lo pequeño a lo mediano; allí no había decoración en lo absoluto.
El cuarto piso volvía a ser como los otros: pisos blancos relucientes y paredes azules, la decoración variaba entre estatuas con forma de lobo a estatuas de seres humanos (mujeres) y criaturas marinas, a cofres abiertos que rebosaban de oro, plata y piedras preciosas. Los cuadros seguían siendo los mismos que los de los pisos anteriores solo que mezclados.
- Ya hemos llegado – hablo entonces su guía mientras se frenaba frente a una enorme puerta de doble hoja que tenía incrustaciones de plata, oro e incluso piedras azules y celestes como también tallado, en cada una de las puertas, un dragón.

La híbrida se quedó contemplando la estructura por un momento antes de que estas se abrieran desde adentro dejando ver un salón grande de paredes celestes, techo color crema y suelo blanco. Miró entonces a Irina quien después de unos segundos entró, ella tan solo la siguió.
Dentro el lugar parecía mucho más grande, o por lo menos esa impresión daba los colores. En dos esquinas se ubicaban dos estatuas iguales que la que Amanda había visto y apreciado, solo que estas eran una réplica de pequeño tamaño y hechas de mármol pulido. En las otras dos esquinas descansaban armaduras que sostenían una espada, afilada y de hoja brillante, parecían más nuevas que viejas. Su mirada siguió inspeccionando el lugar hasta ver que en una silla, la cual estaba ubicada frente a una amplia ventana, se encontraba sentado un ser dándoles las espaldas.
- Señora – Irina hizo una leve reverencia hacia la silla, mientras que Amy solo miraba.
Entonces de la silla se levantó una mujer de piel demasiado pálida que la hacía ver frágil y débil. Llevaba puesto un vestido que parecía ser Victoriano, de color blanco con sectores de color azul gastado algo violáceo. En su cuello se posaba un grueso collar de oro que tenía un aro en el centro del cual colgaba un dije grueso y grande. Su nariz era pequeña, delicada y respingada y debajo de ella se podía observar una diminuta boca de labios rosados poco rellenos que resaltaban entre tanta palidez. Sobre su cabeza sobresalía un exuberante sombrero que parecía estar confeccionado de escamas y el cual era del mismo color de la armadura de Irina. Al frente sobresalía la forma de un dragón que iba desde la punta del morro hasta el pecho de la criatura. Además de ese adorno tenía un objeto redondo de oro que representaba el sol del cual sobresalía una tela de gasa de un color crema (decorada con formas  que parecían ser estrellas) que subía hasta engancharse a una Luna de Plata y de allí caía con gracia y elegancia por su espalda. Aun así, se podía percibir su largo y laceo cabello de un color gris humo que caía suelto bajo la gasa hasta su cintura. La mujer clavó sus claros ojos en Irina dándole la muda orden de que podía retirarse, ésta inclino la cabeza y se fue del lugar.
Tan solo se habían visto una sola vez, o por lo menos así era en el caso de Rogue, y fue cuando la joven miembro del Clan había sido citada ante el Concejo Dragonico para ofrecerle formalmente ser parte de los Kolmainsus. Aunque eso había pasado hace mucho tiempo atrás Amanda no se acordaba de haber examinado a cada uno de los allí presentes, se acordaba de estar nerviosa por lo que tan solo había hecho un paneo general antes de mirar a Asha durante el resto del tiempo.
- Toma asiento – le ofreció entonces Shalassa con un tono de voz tranquilo y arrullador como las aguas calmas de un lago. Amanda negó con la cabeza, prefería estar parada.- Como gustes – dijo después, sus facciones finas no cambiaron en ningún momento: demostraba paz y serenidad. – Creo sabrás por que estas aquí ¿verdad? –
- Para entrenar – dijo entonces
Shalassa abrió sus ojos al escuchar aquellas palabras y soltó una pequeña risa que la presidió una deslumbrante y cálida sonrisa.
- No entrenar Amanda, si no que aprender – hasta el momento no se había alejado de al lado de su asiento hasta aquel momento que se acercó a la joven Kolmainsus – Aquí aprenderás absolutamente todo sobre el agua y sus derivados como también de otros líquidos. Aprenderás no solo su uso en la batalla sino que también su uso medicinal como también la buena defensa que puede ser. Tu compañera en este largo y cansino camino, tu guía y sostén será Irina – le dijo entonces aun tranquila, entonces su sonrisa desapareció, su rostro permaneció serio y sus ojos desprendían algo de dureza – Eh escuchado grandes cosas sobre ti Amanda Stand, no me defraudes – después de esto la dama se dio media vuelta para volver a su asiento y continuar con lo que había estado haciendo lo que había dejado sin terminar.
Amanda se quedó en silencio durante un largo rato, observando el lugar antes de rotar sobre sus talones y salir del recinto para encontrarse con Irina. Juntas empezaron a caminar por el pasillo hasta desaparecer en una esquina.

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Re: -La Dama Antigua-

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